Los servicios a domicilio mantuvieron a flote a muchos negocios de todas las industrias, con especial énfasis en el rubro de restaurantes. La logística de distribución de comida se ha logrado desarrollar de la mano con la digitalización. Compartimos el especial de Estrategia y Negocios.

El sector tuvo que apostar por la innovación. Por ejemplo, la cooperativa costarricense Dos Pinos se alió con Glovo y Uber Eats para que el consumidor pudiera conseguir alimentos y bebidas. Posteriormente se les unió Dos Pinos Express, su propia plataforma de entrega “para evitar aglomeraciones en puntos de venta y promociones exclusivas para que el consumidor fuera el beneficiado final.

«Fue una apuesta innovadora que nos permitió en medio de una pandemia ser la primera empresa de consumo masivo y de alimentos que puso a disposición de los consumidores una tienda en la plataforma Uber Eats”, asevera Gonzalo Chaves, gerente general de la Dos Pinos.

 

Los servicios a domicilio mantuvieron a flote a muchos negocios de todas las industrias, con especial énfasis en el rubro de restaurantes. La logística de distribución de comida se ha logrado desarrollar de la mano con la digitalización. “Queda ese buen sabor al ver que las empresas se están involucrando con mecanismos de pago digitales y mecanismos de difusión por medios digitales y les va a dejar una lección importante de cuánto hay que trabajar para completar del todo la transformación digital”, dice Samuel Salazar, director del programa Proinnova de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo (FUSADES).

Un estudio IPSOS para Nestlé muestra que los consumidores están buscando en Internet comidas más económicas y variadas: un 53% busca comidas más económicas, 52% busca comidas variadas y nuevas, 47% busca comidas sanas y saludables, 40% busca comidas prácticas (simples y rápidas), 35% busca comidas sabrosas. El consumidor costarricense se inclinó por tamaños grandes que ofrecen un ahorro por volumen durante la crisis, con un crecimiento en lo referente a bebidas alcohólicas, golosinas y lácteos. Ese aumento se experimentó también en el segmento saludable, que, al representar un bien para la salud, su precio más alto no es un obstáculo para adquirirlo.

Desde Nestlé Centroamérica apuntan a que los hábitos del consumidor han cambiado muchísimo en 2021, tal y como describe Juan Gabriel Reyes, su CEO y presidente. Cambiaron en los hábitos dentro del hogar, comen más en casa, consumen nuevos tipos de productos, y modificaron sus hábitos de compra (van menos al punto de venta para evitar contagiarse, hacen las compras más rápidamente, hacen más compras en línea)”.

En la cesta de la compra, como una reacción obligada por la pandemia, “los productos de limpieza y productos de bio seguridad reflejaron un incremento sustancial mientras que productos de cuidado personal como bronceadores, cremas y otros productos de belleza sufrieron una baja sustancial”, comentan en la cadena hondureña Supermercados Colonial.

“Algo que ocurrió, y lo sabemos por información de mercado, es que con las restricciones para salir y comprar, el número de transacciones bajó casi un 35%. O sea que iban un 35% menos al supermercado, pero cada vez que iban a comprar el ticket promedio aumentó. Compraban cosas que pudieran guardar fácilmente. Productos fáciles de preparar, que aportaran sabor y que le gustaran a los niños, tuvieron muy buena receptividad 2020 y la siguen teniendo”, asegura Roberto Tribaldos, vicepresidente de la división de valor agregado de Empresas Melo de Panamá, quien tomó posesión en febrero de este año como presidente para un nuevo período de la Asociación Panameña de Exportadores (Apex)

En el intento por no perder durante la pandemia y el confinamiento, las empresas guatemaltecas de alimentos y bebidas exploraron la posibilidad de llegar al consumidor por medio del comercio electrónico, pero por la naturaleza de la industria y el abastecimiento de productos básicos a tiendas de barrio, mercados y supermercados, vender en línea “no era una medida que pudiera avanzar o sustituir la venta directa”, comenta Enrique Lacs, para quien lo mejor de todo fue que “la cadena de fabricación y distribución no se vio totalmente interrumpida. No hubo cierres totales, y así fue posible fabricar y distribuir a quienes seguían operando”. Hay reportes de empresas que están empezando a buscar la forma de incorporar el comercio electrónico en sus procesos de fabricación y ventas. Las empresas chapinas aprendieron a enfrentar las contingencias de los canales de suministros internacionales. “Aprendimos a identificar canales alternos de distribución, a mantener los canales sin interrupciones durante largo tiempo”, expone Lacs.

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Consumidores se transformaron

Entre los cambios más significativos del año de la pandemia, de acuerdo con Jose Antonio Corrales, de Arrocera Los Corrales en Guatemala, está el del servicio a domicilio de los supermercados: “no sólo se espació la frecuencia de visitas por semana a los mercados y supermercados, sino que más consumidores estuvieran dispuestos a usar servicios de compras en línea. La pandemia aceleró la incorporación de herramientas digitales, que aunque ya existían antes de 2020, no las habíamos incorporado en nuestro día a día”.

Aunque la pandemia puso a prueba la subsistencia de los negocios, para Andrés Solís, gerente general de Productos Nevada Panamá (perteneciente a la costarricense Dos Pinos), la clave ha estado en la flexibilidad para adaptarse a las nuevas tendencias del consumo.

Crecimiento en las exportaciones

En lo que se refiere a exportaciones, la industria alimentaria costarricense vendió en el exterior en 2020 US$1.628 millones, +6,9% frente a 2019 (US$1.522 millones), desde Cacia esperan que para 2021 se genere un crecimiento aún mayor. Los productos que han tenido un comportamiento positivo en sus exportaciones, en 2020, han sido los concentrados para bebidas, jugos de frutas, aceite de palma, harinas de maíz, atún, pastas alimenticias, panificación y galletería, jaleas y mermeladas, salsas, carnes procesadas, conservas; mientras que los que han visto reducido significativamente su mercado exterior han en el último año han sido embutidos, chocolatería, cereales y snacks, purés de frutas, helados, bebidas y refrescos, bebidas alcohólicas, quesos y yogur, entre otros.

Las exportaciones de los productos alimenticios costarricenses se dividen en dos grandes grupos: materias primas o productos que se exportan con menos valor agregado como el azúcar, los aceites vegetales, los jugos o los concentrados de para bebidas, cuyo volumen es muy alto pero que generan una alta concentración en su participación dentro de las exportaciones y de mercados; y en segundo lugar los productos que son de alto valor agregado, ya empacados y listos para consumir, cuyo principal mercado es la región centroamericana. “Para toda la industria, Centroamérica sigue siendo el mercado de mayor peso donde se dirige casi la mitad del volumen exportado, seguido de Norteamérica y Europa”, incide Mario Montero.

En Guatemala fue un año récord para el sector de alimentos en el ámbito exportador con un auge entre 20 % y 22 %; y en el mercado interno, el incremento fue del 10 % al 12 %, reporta la Gremial de Alimentos y Bebidas de la Cámara de Industria de Guatemala. A decir de su director ejecutivo, “la estrategia utilizada por el sector permitió hacer frente a la crisis desde las primeras semanas de la pandemia”. Por pánico o por necesidad, las personas siguieron comprando en el país y en la región. “La demanda creció. Fue un año de ventas al extranjero excepcional”. Pasamos de la contracción en marzo y abril –algunos sectores cayeron hasta 40% a 50% en ventas en las primeras semanas de la epidemia– y después nos recuperamos”.

Entre los principales cambios, Lacs destaca la reducción de los portafolios de productos disponibles durante los meses de confinamiento. Si antes una empresa vendía 20 productos, redujo su variedad y se concentró en la venta de diez productos esenciales. A la fecha, el portafolio se mantiene reducido. Otra de las razones por las que el sector se recuperó y cerró con cifras tan positivas, fue el hecho de que el Gobierno de la República comprara alimentos para repartir.

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En el caso salvadoreño, las exportaciones del sector alimenticio el año pasado giraron en torno a los US$440,1 millones en 2020, una disminución del 5,5% con respecto a 2019. Entre los subsectores, snacks recibió el mayor impacto por la crisis, con una caída del 18,3%. “Hay que destacar que durante los meses más delicados por las medidas de restricción en El Salvador por la pandemia por COVID-19, esta actividad se vio obligada a parar operaciones”, recuerda Karla Domínguez, gerente de Inteligencia Industrial de la ASI.

A pesar de la caída, el atún pasó a ocupar un lugar todavía más estratégico en El Salvador. Si bien las ventas al extranjero descendieron en -US$2,7 millones, los US$75 millones que aportó en 2020 le valen para situarse como el principal alimento industrial de exportación. El atún se vio afectado por una caída en exportaciones hacia España, pero en compensación ayudó un aumento de los envíos hacia Italia y Estados Unidos.

Para el rubro de alimentos en general, los tres principales mercados son Guatemala, Honduras y Estados Unidos, ya que concentran el 65,6 % de las exportaciones. Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT) precisa que las exportaciones del sector alimentos disminuyeron, pasando de exportar US$960 millones en 2019 a US $986 millones en 2020 y en 2019, US $960 millones, sumando productos alimenticios y animales vivos.

Nicaragua logró cerrar el año pasado con exportaciones de carne valoradas en US$586.0 millones, cifra que supera los US$565,7 millones del año anterior. Además del aumento en valor, el sector industrial ganadero de Nicaragua colocó 132,99 millones de kilogramos de carne en el mercado internacional, lo que reflejó un incremento de 3,5% en relación a 2019, cuando registró una venta de 128,4 millones de kilogramos, como resultado de diversas estrategias que les han permitido promover y mejorar la productividad y comercialización de los productos, de acuerdo a la demanda de los mercados internacionales.

Este país ha mejorado en la comercialización de los productos, mediante la creación y promoción de marcas de carne de excelente calidad. Además, ha ampliado su oferta, ofreciendo productos diferenciados como son carnes provenientes de animales en pastoreo (grassfed), así como carnes de animales criados en pastoreo y terminados en corrales de engorda con granos. En 2020 las exportaciones de productos lácteos superaron los US$190 millones, siendo El Salvador el principal mercado externo, seguido de Guatemala y Estados Unidos. Más al sur, cifras oficiales muestran que la exportación de alimentos desde Panamá creció un 2 % respecto a 2019.

Explosiva demanda de frijoles nicaragüenses

El catálogo de la empresa Agroexport, S.A., socia de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y fundada en 2009, contempla varios productos: frijoles rojos, frijoles negros, garbanzos, lentejas y vegetales en latas. Sin embargo, sus productos estrella son los frijoles rojos, en formato crudos y procesados, que en varios mercados se comercializan bajo la marca Blanditos.

Fernando Salgado, gerente general, explicó a E&N que la empresa surgió bajo un giro exportador, llevando frijoles crudos y procesados a Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica y hasta España. “El 70% de las exportaciones tienen como mercado meta los Estados Unidos”, señaló. Posteriormente, incursionaron también en el mercado local nicaragüense, que supone el 30 % del negocio.

En 2020, debido a una insaciable demanda en sus mercados externos, las ventas aumentaron en un 50% en comparación al 2019, obligando a la empresa a trabajar turnos dobles, garantizando y reforzando las medidas de bioseguridad para proteger a colaboradores y consumidores. Así lograron cumplir con la sobre demanda. La principal demanda se registró en los frijoles crudos y procesados, mientras otros productos que exportan como rosquillas y semillas mantuvieron una demanda flat.