La caída del empleo ha provocado que la recaudación del sistema de pensiones sea cada vez más baja. Fuentes coinciden en que no hay riesgo a corto plazo, pues hay liquidez, pero el impacto se sentiría en el futuro. Compartimos la nota publicada en LA PRENSA GRÁFICA sobre este tema.

El Sistema de Ahorro de Pensiones (SAP) ha estado perdiendo cotizantes a lo largo de la crisis del covid-19, es decir, trabajadores activos que están aportando mes a mes para su jubilación futura. Esto no solo es un reflejo de que se están perdiendo empleos formales o que a muchos les han suspendido el contrato, también significa que las AFP están recaudando menos dinero.

Según estadísticas de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) la recaudación mensual por cotizaciones se había mantenido estable con pocas variaciones (ver gráfica), pero desde marzo la cifra comenzó a bajar. En junio los salvadoreños cotizaron solo $68.9 millones, cuando en enero ahorraron $84 millones, esto representa una caída del 18 %.

La caída en las cotizaciones es porque hay menos personas trabajando que estén aportando el sistema, 79,900 personas menos entre junio y febrero. Además de hacer crecer las cuentas individuales de los cotizantes el SAP tiene obligaciones que cumplir, como el pago a los pensionados y prestarle dinero al Gobierno a través de la compra de Certificados de Inversión Previsional (CIP) para pagar pensiones del antiguo sistema.

Para la Asociación Salvadoreña de Administradoras de Fondos de Pensión (Asafondos) no hay riesgo inmediato por la reducción en las cotizaciones. «Desde el inicio de la pandemia se identificó como prioridad el hacer un manejo de la liquidez de los fondos de pensiones de forma tal que se mantuvieran disponibles los recursos suficientes para respaldar el pago de pensiones para nuestros 95,000 pensionados y sus familias, los cuales se han realizado y se siguen realizando de manera normal», dijo René Novellino, presidente de la gremial.

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Los fondos de pensiones tienen además recursos suficientes para seguir comprando CIP, «como medio para asegurar la continuidad del pago de las pensiones a cargo del ISSS e INPEP».

Para Ana Cecilia Suárez, integrante del Movimiento Pensión Digna, la naturaleza del sistema, de capitalización individual, lo hace autosostenible, «sin embargo, debemos recordar que un aproximado del 68 % de los fondos totales de los trabajadores, le han sido facilitados al Estado a través del FOP, lo cual podría poner en riesgo si éste (el Estado) no honra el pago de los CIP en su tiempo y forma, pero hasta ahora han venido cumplido».

Carlos Argueta, coordinador del Programa de Estudios sobre Políticas Públicas de la Fundación Guillermo Manuel Ungo (Fundaungo) coincidió en que no hay riesgo a corto plazo. En junio las AFP mantenían $169 millones en fondos disponibles, es decir, en cuenta corriente.

El riesgo es en cuanto a la cobertura del sistema y se verá en el futuro.

«En el corto plazo, a nivel de sostenibilidad financiera, el sistema puede soportar esta posible reducción de ingresos. Sin embargo, hay que ver que estas personas que dejaron de cotizar posiblemente no cuentan con una fuente de ingresos y no están ahorrando para su pensión futura, entonces los desafíos vienen por el lado de la cobertura», señaló.

 

Tiempo de cotización perdido significa llegar a la edad de jubilación con menos ahorros en la cuenta individual, lo que se traduce en una pensión más baja.

Otro riesgo es que los salvadoreños que han dejado de cotizar no logren el requisito de tiempo trabajado para pensionarse, muchos ya de por si no lo logran. El desafío se vuelve obtener, lo más rápido posible, otro empleo formal.

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