En esta actividad, se habló sobre el Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe 2020, coordinado por Victoria Nuguer y Andrew Powell.  Compartimos el resumen.

En la primera mitad de 2020, se producirá una fuerte disminución del PIB en todo el mundo, depende de la duración esperada de la crisis y de la forma y la velocidad de la recuperación. Varios de los principales bancos de inversión prevén un crecimiento negativo de la economía mundial para 2020, de entre el –1% y el –3% del PIB, pero con un alto grado de incertidumbre que acompaña a estas cifras. El escenario más extremo considerado en este informe resultaría en una recesión de más del 5% del PIB.

Los costos económicos podrían contenerse en algunos países que son capaces de rastrear y poner en cuarentena a las personas afectadas y sus contactos, y realizar pruebas ampliamente. Las medidas más agresivas pueden provocar un aumento de los costos a corto plazo, pero salvarán más vidas y reducirán la posibilidad de que los sistemas de salud se vean desbordados. Los países pueden pasar a adoptar medidas alternativas cuando comiencen a disminuir los casos y mejore la capacidad de realizar pruebas, localizar los contactos y aplicar cuarentenas focalizadas.

Es por ello que, la típica gestión contracíclica de la demanda, tanto fiscal como monetaria, es entonces inapropiada. De hecho, si un estímulo a la demanda reduce la política de distanciamiento social, será contraproducente para la salud.

Las políticas macroeconómicas durante esta emergencia deben centrarse en cuatro áreas principales:

1.Reducir la posibilidad de que aumenten los costos debido al cierre parcial forzoso de la economía.

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2.Apoyar a los bancos para que puedan seguir funcionando y ayudar a la economía.

3.Ayudar a las empresas para que mantengan a los trabajadores en nómina y escapen a la liquidación.

4.Compensar a los hogares que pierdan ingresos, especialmente a los pobres y vulnerables.

La mayoría de las políticas deberían diseñarse y comunicarse como medidas temporales y extraordinarias, luego se irán eliminando para poder mantener los sólidos marcos fiscales, monetarios y financieros establecidos antes de la crisis. En resumen, las políticas deberían tener por objeto proporcionar alivio (no estímulo) y evitar una amplificación de los costos económicos. Luego, en la fase de recuperación, un estímulo podría llegar a ser relevante.

¿Qué pueden hacer los gobiernos de la región para combatir los problemas creados por el coronavirus?

  1. Contención y la mitigación del coronavirus reactivando el gasto en salud para una prevención, detección, tratamiento y contención efectivas. El principal desafío es evitar un colapso de la infraestructura de salud.
  2. Es imperativo diseñar programas de subsidio que estén bien focalizados en los grupos vulnerables, sobre todo en los trabajadores pobres e informales. La transparencia en la administración de esta política es también esencial.
  3. Los sistemas de seguridad social que hayan proporcionado préstamos a los pensionistas podrían temporalmente aplazar los pagos por vencer.

Así pues, la primera prioridad debería ser detener la propagación del virus, evitar que el sector de salud se vea desbordado, garantizar que cuente con los recursos adecuados y salvar vidas. Una segunda prioridad debería ser proporcionar alivio a los hogares más vulnerables que han perdido sus fuentes de ingresos como resultado del distanciamiento social y otras medidas.

Una tercera prioridad debería ser apoyar a las empresas para reducir al mínimo el aumento del desempleo, tratar de evitar la separación entre las empresas y sus empleados y las costosas quiebras y liquidaciones. La estrecha vigilancia del sector financiero debería ser una prioridad adicional para garantizar la estabilidad financiera y permitir que los bancos comerciales ayuden a las empresas y los hogares.

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Con el aumento de la incertidumbre, existe el riesgo de que se produzcan despidos masivos; los gobiernos pueden intervenir, ya sea directamente mediante programas de compra de bonos o indirectamente respaldando los programas de compra de activos aplicados por los bancos centrales, pueden proporcionar capital de operaciones mediante préstamos o financiamiento parcial de los salarios para evitar dichos despidos.

Actualmente, los gobiernos se enfrentan a dos limitaciones para proporcionar un mayor alivio mediante la política fiscal:

1)Puede que el tamaño de los paquetes fiscales tenga que ser más pequeño, o se pueden correr mayores riesgos macroeconómicos (permitir la expansión fiscal del gasto en salud y otros gastos necesarios inmediatamente, mientras simultáneamente se implementan políticas para reducir las ineficiencias)

2)La capacidad de aprovechar los mercados financieros.

Finalmente, hay señales de que la recuperación está en marcha, pues China ya ha comenzado a recuperarse. Los principales bancos de inversión sugieren que el crecimiento en China puede ser de entre el 1% y el 3% para 2020, pero hay incertidumbre en cuanto a este rango.

 

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