La pandemia no solo ha significado pérdidas económicas para muchas industrias, sino también una ventana de oportunidad para aquellas que han sabido aprovechar las circunstancias. Es el caso de TexOps (Textiles Opico), una empresa textil salvadoreña que ha dado respuesta al despunte de pedidos de ropa deportiva en Estados Unidos, que surgió a raíz de un mayor teletrabajo para evitar contagios de COVID-19. EL DIARIO DE HOY reporta sobre las acciones que se están desarrollando. Compartimos la nota.

 

Patricia Figueroa, directora ejecutiva de la Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas de El Salvador (CAMTEX) asegura que los estudios de percepción de los consumidores muestran que la preferencia de compra de las personas ha transitado de los vestidos de trabajo a la ropa cómoda “active wear” y la ropa de deporte. “Es lo que tenemos en relación a las tendencias que estamos monitoreando. Quiero destacar que textiles Opico es una de las empresas líder en este nicho y una de las que le ha dado más renombre al país en este mercado”, detalló.

Juan Zighelboim, como representante de Textiles Opico, señala que cuando inició la pandemia los compradores en Estado Unidos- su principal mercado- reaccionaron de una forma radical y comenzaron a cancelar órdenes o a mantenerlas, pero postergándolas por al menos seis meses, es decir que sí estaban para compra en junio, pidieron que se hicieran hasta en diciembre.

Sin embargo, Zighelboim cuenta que, entre marzo y abril, almacenes al detalle que venden ropa deportiva se dieron cuenta que las ventas en línea estaban subiendo y ya en mayo ciertas partes de Estados Unidos comenzaron a abrir las tiendas. Los consumidores buscaban, sobre todo, ropa deportiva para hacer yoga o gimnasia en casa y las ventas se dispararon.

“(Los compradores) tenían el problema que habían cancelado un montón de órdenes, y les habían dicho a su cadena de abastecimiento de Centro América y Asia que postergaran las entregas, entonces se vieron afligidos porque había un gran vacío y no podían cubrir la demanda”, relata Figueroa.

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“A los proveedores asiáticos les dijeron: “olvídense que los pedimos para diciembre, pueden ponerlo otra vez para junio?”. Era imposible por la geografía pues se demoran mucho más. Ellos congelan (paran pedidos) en Taiwán que es el principal proveedor de telas sintéticas para este tipo de nichos, embarcan en Vietnam, Camboya, Bangladesh y otros países, etc. y cada vez que hay traslados hay que embarcar telas, recibirlas, cortarlas, procesarlas, embarcarlas y después un tránsito largo porque la geografía no les favorece”, describió.

Fue entonces cuando El Salvador aprovechó el momento y se comprometió a entregar los pedidos por lo menos en septiembre. “Entonces estamos trayendo producto que se iba a elaborar en Asia y se está elaborando aquí, más lo que nosotros teníamos ya en libros pre COVID-19, se está reactivando”, añadió.

Figueroa destacó que la cercanía geográfica del país han sido un beneficio porque hay demanda de inventario y ahora que están preocupados por llenar ese hueco, la región centroamericana es la mejor opción que tienen. La representante de la industria textil destaca que en este momento el sector salvadoreño tiene trabajo de sobra debido a que Estados Unidos canceló pedidos a Asia, su principal proveedor.

“De enero a junio es natural que hubo un tremendo decrecimiento del 46 % en las exportaciones ($698 millones) y vemos una oportunidad de recuperación, si no total, pero sí positiva y favorable. Pero, de nuevo, estamos navegando en un mundo de incertidumbre. Todo esto está ligado a qué sucede con la evolución de la pandemia tanto en EE. UU. como en El Salvador”, detalla Figueroa.

 

Agrega que como sector se encuentran abiertos y trabajando cada día con mayores niveles de productividad, para ser un buen contendiente en esta situación que se está dando y otras oportunidades que puedan surgir.

Este nicho es una oportunidad para que a finales de año se reflejen números más favorables para el sector, comentó Figueroa, y agregó que “está la tendencia, hay demanda y se ve que a futuro eso va a dar más trabajo a las empresas a través de los contratos”. Por ahora están a la espera de ver cómo se comportan los datos de las exportaciones, lo que dará pie a que se mantengan abiertos y positivos hacia el futuro.

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La demanda de ropa deportiva es similar a la que se dio con las mascarillas, con la diferencia que el sector textil no es “fabricante” de mascarillas, pero sí son fabricantes de ropa deportiva y eso hace una convergencia positiva para el país tomando en cuenta la posición geográfica que tiene con respecto a Estados Unidos.

“Está esa oportunidad, nuestros empresarios son líderes, visionarios y están en el negocio, esperamos que muchos capitalicen esta oportunidad, más por la cercanía”, destacó la representante del sector textil.

Según datos de Camtex, el 21 % de las exportaciones de textiles son de ropa deportiva. El mayor porcentaje sigue siendo ropa de algodón y ropa interior. La ropa deportiva que se produce en el país tiene un increíble valor agregado y es un nicho de especialidad que se ha constituido en un clúster completo.

TexOps fabrica ropa para hacer ejercicio, principalmente licras para prendas con las que se hace yoga, correr, gimnasio. Elaboran camisetas, pero su fuerte son los leggins con compresión, que tienen un alto rendimiento para cualquier actividad deportiva.

La empresa inició operaciones en el país en 1993 contratando empresas para maquilado y ensamble.

La primera fábrica la montaron en 2000 y comenzaron a producir en directo y luego se formó el clúster en 2007-2008 cuando Petenatti inició operaciones en 2008 en El Salvador.

Principales productos de ropa deportiva

  • Short de fibra sintética para mujer o niña
  • Camisas para hombres y niños
  • Camisas para mujeres y niñas
  • T-Shirt de fibras sintéticas
  • Suéteres, Pullovers
  • Abrigos para entrenamiento