La tarjeta de crédito del gobierno salvadoreño ha llegado a su límite. Según un documento del Ministerio de Hacienda, colgado en el Portal de Transparencia Fiscal, a abril de este año el saldo en Letras del Tesoro (Letes) alcanzó los $1,487.1 millones. La nota completa, tomada de EL DIARIO DE HOY

Pero además con las emisiones hechas entre abril y mayo en el mercado bursátil local, por alrededor de $46 millones, el saldo en Letes llegó a $1,500 millones. La cifra, considerada por los economistas como “histórica” o “nunca antes vista”, casi alcanza los $1,566 millones, es decir el 30 % de los ingresos corrientes del país, que es el tope de lo que puede echar mano el gobierno, según lo establece Ley del Presupuesto General.

En marzo 2020, el gobierno también colocó en el mercado bursátil $483.6 millones en Certificados del Tesoro (Cetes), considerados también un instrumento de crédito de corto plazo. El año pasado se cerró debajo de los $1,000 millones en Letes, pero al 30 de abril de este año la negociación ya suma casi los $1,500 millones, confirmó el analista económico Luis Membreño.

“Ya con esto se topó el límite del 30 % que establece la ley. En la medida que vienen los vencimientos de cada mes, el gobierno tendrá que buscar pagar o refinanciar esa deuda… Pero lo que ha estado haciendo es refinanciar”, explicó Membreño.

El economista sostuvo que una parte del incremento de la deuda de corto plazo se debe al impacto de la pandemia, ya que el gobierno emitió $426 millones en Letes bajo el argumento que era para atender a los afectados. De esos fondos, usó $375 millones para entregar un subsidio de $300 a 1.2 millones de hogares, según lo que ha informado.

Leer Más  Corrupción y debilidad institucional, obstáculos para la integración de Centroamérica

De acuerdo con Membreño, ese monto es un crédito puente que el gobierno lo debe devolver a los bancos en un plazo de un año, porque los fondos son parte de la reserva de liquidez de la banca.

Carlos Pérez, analista económico y asesor fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI), opinó que en efecto el gobierno utilizó las Letes como instrumento de deuda rápida para financiar las transferencias de $300 a las familias afectadas por la pandemia y para sufragar otros gastos de la emergencia. Eso elevó el saldo desde $1,050 millones que sumaban las Letes en febrero pasado hasta $1,500 millones al 18 de junio 2020.

Con lo emitido a la fecha, el saldo llega a un nivel nunca antes visto, por lo que se vuelve insostenible, pues se trata de deuda para pagar a corto plazo, ya sea en 90,180, 300, 330 y 360 días. Pérez agregó que los Cetes deberían sumarse por estricto rigor a las Letes, pero el gobierno no lo hace. “Por lo general han sido usadas como financiamiento puente, mientras se emiten bonos de largo plazo”, comentó.

Ambos economistas coinciden al afirmar que los $426 millones que han incrementado el saldo de la deuda de corto plazo, sean amortizados con los recursos provenientes de los préstamos de las multilaterales y de los bonos que se emitirán próximamente. “Si no lo consiguiera, (el Ejecutivo) tendría que buscar otra alternativa para poder pagar a la banca”, dijo Membreño.

En su opinión, el gobierno también deberá analizar las tasas de interés de los mercados internacionales, las cuales llegaron hasta un 9.5% en mayo, bajaron un poco en junio, pero de nuevo van al alza.

Leer Más  Presentación de los Eventos ASI 2020

El gobierno también busca obtener otros $1,000 millones para apoyar al sector productivo del país, con lo que serían $3,000 millones gestionados por la llegada de la pandemia al país. En todo caso, Membreño aseguró que el gobierno se hará con una nueva deuda que suma los $4,100 millones ($3,000 millones aprobados por los legisladores; $645 millones aprobados a finales de 2019; y los $426 millones en Letes).

Con esos nuevos préstamos, la deuda pública superaría el 90 %. De hecho, el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, estima que podría llegar al 93% al final de este año.