El martes 16 de junio se pondrá en marcha la reactivación de la economía en El Salvador y el gobierno apela a que, para que pueda cumplirse a cabalidad el plan de reapertura y, al mismo tiempo, los casos de covid-19 no se desborden, es fundamental que los ciudadanos cumplan disciplinadamente con las medidas sanitarias en la casa, en los trabajos y en la calle. El futuro depende de eso, han dicho. Compartimos la nota publicada en LA PRENSA GRÁFICA

Este lunes 15 de junio, en la víspera del inicio de la reapertura gradual de las actividades en El Salvador, después de casi tres meses de confinamiento, dos funcionarios del gabinete del Ejecutivo hacen énfasis en dos aspectos relevantes: primero, que la reapertura no significa que el tema del covid-19 esté resuelto, inevitablemente habrá un incremento de los casos y posiblemente de las muertes; y que el éxito del reinicio gradual de las labores depende de que todos los ciudadanos apliquen disciplinadamente las medidas sanitarias.

“Hay que aplicar las medidas sanitarias del Ministerio de Salud; en el momento en que dejemos de cumplir esas indicaciones, podríamos vernos en la necesidad de retroceder (la reactivación económica), que es lo que no queremos”, expresó esta mañana la ministra de Economía, María Luisa Hayem, al explicar que, aunque ya se ha establecido un plan de cinco fases, con fechas y plazos definidos, estas podrían cambiar según se desarrolle la enfermedad.

“Las fechas (de reactivación) podrían variar dependiendo de la evolución de la pandemia y esto es bien importante, porque el Ministerio de Salud estaría monitoreando cómo incrementan los casos, cuál es el índice de muertes, que desafortunadamente prevemos que van a suceder ante esta reapertura y es casi imposible poder evitar”, dijo la ministra durante una entrevista radial en la emisora 102.9.

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Explicó que, para la elaboración del plan, decidir en cuántas fases y qué sectores debían iniciar, se tomaron en cuenta tres elementos: primero, la importancia del sector productivo en la economía, en el Producto Interno Bruto (PIB), en el empleo, en las exportaciones.  También se consideró el riesgo de las actividades en el desempeño de las labores, por lo que se evaluó la densidad poblacional dentro de la empresa, y qué tanto tendrán contacto con los clientes, entre otros. En tercer lugar, dijo, se tomó en cuenta la salud mental de los salvadoreños. “Sabemos que estar en casa mucho tiempo puede presentar dificultades en los hogares”, dijo.

De este modo, en la primera fase, que inicia mañana martes 16 de junio y que tendrá una duración de 21 días, se incorporarán actividades que, si se toman las medidas de protección adecuadas, se puede minimizar el riesgo de contagio al mínimo. Estos son rubros que ya estaban operando durante la cuarentena y se agregan sectores con alta relevancia del PIB (construcción, manufactura de textiles y confección, manufactura electrónica, alimentos y restaurantes para llevar y domicilio; aeropuertos con actividades de importación y exportación, y transportes de carga, etc.), así como las variables que se necesitan para el funcionamiento de cada rubro en las cadenas de abastecimiento y distribución.

Según cálculos de Economía, hasta este día y durante la cuarentena, estaba operando 36% del empleo formal en El Salvador. A partir del 16 de junio, se incrementará hasta el 64% de operatividad en el sector formal, según la previsión. Sin embargo, Hayem fue enfática al decir que el éxito del plan y el futuro del país depende en este momento de que, tampoco empresas como empleados, sean muy cuidadosos con la aplicación de las medidas de distanciamiento social y de protección.

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“Está en los intereses de las empresas garantizar que se cumplan las medidas, la responsabilidad es de todos. Tampoco los trabajadores pueden decir que la responsabilidad es de mi empleador; la responsabilidad la tenemos todos”, enfatizó la ministra.