Bajos niveles de crecimiento económico, alto nivel de la deuda externa, el crimen y la violencia son algunos de los problemas a los que el nuevo presidente de El Salvador tendrá que hacer frente.

A pesar de que las proyecciones de crecimiento económico para el 2019 en El Salvador se mantienen positivas, de que la cuenta corriente del país ha tenido una mejora gracias a los fuertes flujos de remesas de los trabajadores en el exterior, y de que el déficit externo se sitúa en un 2% del Producto Interno Bruto (PIB), en comparación con el 2.1% alcanzado en 2016, El Salvador continua teniendo fuertes retos por afrontar.

Bajos niveles de crecimiento a nivel regional, una modesta reducción de la pobreza y la pobreza extrema, altos niveles de endeudamiento y del precio del petróleo, el crimen y la violencia que azotan al país, así como la alta vulnerabilidad que se tiene a eventos naturales adversos son solo algunos de ellos.

Datos de diversas instituciones sobre las proyecciones de la economía salvadoreña para este año se mantienen positivos. El Banco Central de Reserva (BCR) espera se alcance un 2.6% en 2019, el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera un 2.5% y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la calificadora Fitch Ratings pronostican un 2.4%.

Sin embargo, estos pronósticos se contraponen a la hora de comparar a la economía de la nación con lo esperado para las economías de Centroamérica, que alcanzarán un crecimiento del 3.3%, hecho que coloca a El Salvador entre una de las economías con más lento avance de la región.

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Así, estos son los 5 retos a los que se enfrentará el próximo presidente de El Salvador:

Bajos niveles de crecimiento. El factor principal que ha hecho que la economía de El salvador se encuentre entre una de las economías de Centroamérica con más lento avance ha sido su bajo crecimiento económico.  De acuerdo al Banco Mundial (BM), en el 2017 este aspecto alcanzó un 2.3% de avance, cifra menor a la alcanzada entre el 2010 y 2016 en el que se promedió un avance del 2.6%.

Esta situación se ha traducido en una modesta reducción de la pobreza, que disminuyó de un 39% a un 31% entre 2007 y 2016, y de la pobreza extrema, que pasó del 15% al 10% en el mismo periodo. Aspectos que han sido de mayor demanda por los salvadoreños en los últimos años.

Alto nivel de la deuda. El bajo crecimiento de El Salvador, en conjunto con el crecimiento de la deuda que se encuentra por encima del 70% de Producto Interno Bruto (PIB), hace que éste sea un motivo de preocupación especial.

Este incremento se debe en gran medida a las crecientes tasas de interés impuestas por parte de Estados Unidos. De acuerdo al gerente de Estadísticas del BCR, se estima que habrá dos incrementos más a estas tasas en el 2019, por lo que es necesario que el nuevo gobierno realice mayores esfuerzos hacia una consolidación fiscal que reduzca el nivel de la deuda pública.

El crimen y la violencia. Estos dos aspectos representan una amenaza al desarrollo social y al crecimiento económico del país, que afecta negativamente la vida de los salvadoreños.

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De acuerdo al BM, en 2015 la  tasa de criminalidad alcanzó niveles récord históricos con 102 homicidios por cada 100,000 habitantes, por lo que estos hacen más costoso hacer negocios, pues afectan negativamente las decisiones de inversión y obstaculizan la creación del empleo.

El precio del petróleo y la energía eléctrica. Especialistas pronostican que el precio del petróleo se mantendrá a nivel alto para este año. De acuerdo al BCR, la balanza de bienes se desmejoró 823.5 millones de dólares por el aumento a los precios de la factura petrolera, que se incrementó en un  23.1%, todo ello aunado a una mayor importación de energía eléctrica que llegó al 60.2%.

Vulnerabilidad a eventos naturales adversos. En esta categoría incluimos una vulnerabilidad exacerbada por la degradación ambiental y la variabilidad climática extrema, que socava el crecimiento a largo plazo de El Salvador y su sostenibilidad, al estar indefensos por la falta de políticas públicas que ayuden a afrontar las repercusiones de estos fenómenos.

Si bien, este aspecto representa una incógnita en los aspectos económicos del país, es un hecho que El Salvador  tiene una propensión a desastres naturales y daños en la producción agrícola por efectos de sequía.

Tomado de FORBES MEX

Por Alfredo Maza para FORBES